CUANDO DESCUBRÍ QUE NO NECESITO UN GARAJE

Seguro que cuando lees historias de superación, historias de sinergias exitosas, te pasa como a mí. Me dan unos subidones tremendos, hasta que intento pensar ¿Qué tienen ellos que no tengo yo? y caigo en la cuenta: yo no tengo garaje.(única diferencia jajajaja)  Todas esas súper stars de la galaxia empresarial o vital, personajes públicos, comienzan en su garaje,  con pocas cosas y una mini idea….y esto resulta a la vez inspirador pero un poco irreal, por inalcanzable. Lo cierto es que, de tanto oírlo, todos pasamos por momentos en los que nos creemos un poco Mark Zuckerberg, Steve Jobs o similar. Ves un vídeo, lees una bio, y ya sales motivado y preparado …..para un guantazo de realidad. ¿Cómo vas a hacer algo así cuando te hablan del algoritmo de Facebook y tú sólo tienes pesadillas con la clase de matemáticas de la Madre Romalde? Además de que no tienes garaje, claro.

En fin. De vuelta a tu realidad, sentada frente al ordenador y leyendo, tratando de retrasar el momento de hacer la compra online de Mercadona, decides que esto de inspirarte en esta gente es una auténtica chorrada, pero que, daño, lo que se dice daño, tampoco te hace…y piensas que debes ser realista y ver las cosas como son: tampoco eres un hacha, no puedes aspirar a tanto. Y no tienes garaje.

Lees el post de Laura, en el que te dice que seas honesto, busques tu valor y no pienses en pequeño, y se acabó. Ya estoy otra vez en modo #quieroungarajeparacrear.

Esto no es malo, al revés. Me resulta inspirador leer su post, porque con lo que yo me quedo es con la idea de que tengo que establecer unos valores, que sean las piedras que marcan mi camino, y nunca salirme de ellos. Esos valores, en the STONE & the SOUP, están claros: compartir, colaborar y establecer sinergias, siendo honesta y trabajando todo lo posible por conseguirlo.

Ya. Mi padre también me lo dice: soy una utópica, una idealista. Me dicen que la gente se aprovechará, y luego si te he visto no me acuerdo. Otros me dicen/exigen que sea menos transparente, que no deje que los demás conozcan las ideas que tengo. Que son un secreto que debo guardar para mí, para ser líder, para jugar al juego de la rivalidad y ganar. Y, cuando sigo insistiendo en que las personas en equipo somos mejores, me dicen que sí, acompañada la afirmación de una mirada condescendiente, de esas de caída de pestañas y casi con caricia en la cabeza.

Pero volviendo a Laura, hay que ser honesta, dice…así que, siéndolo, reconozco que no sirvo para aplastar a nadie.

Y en estas estaba cuando descubrí a Margaret Heffernan. La vi, la leí, la escuché y me quedé fascinada.

Ella cuenta que, en un estudio del MIT, se analizaron varios grupos buscando el óptimo, el equipo con más éxito. Las conclusiones del estudio observaron que los equipos que tienen éxito reúnen 3 características: sus miembros tienen empatíano hay dominantes por encima de los demás y ,entre sus integrantes, hay más mujeres.(esto lo atribuye a la mayor capacidad empática del sector femenino 🙂 )  ¿Cuál era la clave? La conexión social que se producía en estos equipos. Lo que pasa entre las personas, que les hace tener la confianza necesaria para ser capaces de ayudarse entre ellos.

LO QUE PASA ENTRE LAS PERSONAS ES LO REALMENTE IMPORTANTE.  

Nos habla de varios ejemplos de políticas empresariales que han incrementado el éxito de las organizaciones en las que se aplican, y por éxito se refiere a su productividad. Uno de ellos es el que se conoce en Suecia como FIKA: la pausa de toda la empresa para tomar café y compartir los empleados un rato juntos. (En muchas empresas es obligatoria. Sí, habéis leído bien: o-bli-ga-to-ria). En esas reuniones, las charlas de los distintos componentes de los equipos, en un ambiente de confianza, daban como resultado ideas mucho más brillantes, que se traducían en formas de actuar que redundaban en una mayor productividad, es decir, éxito, para la organización.

Lo que importa es el mortero, no el ladrillo. Lo que une.

“Tenemos que dejar que las personas motiven a los demás, y sólo cuando aceptemos que cada uno tiene su valor, será cuando conseguiremos desplegar la energía, la imaginación y el impulso necesarios para crear lo mejor inconmensurable.” Margaret Heffernan

Y todo este valor que se pone de manifiesto y Margaret Heffernan considera la clave del éxito, es lo que ella llama capital social: la relación e interdependencia que genera confianza.

El capital social mide, por tanto, la sociabilidad de un conjunto humano y aquellos aspectos que permiten que prospere la colaboración y el uso, por parte de los actores individuales, de las oportunidades que surgen en estas relaciones sociales. Una sociabilidad entendida como la capacidad para realizar trabajo conjunto, la de colaborar y llevar a cabo la acción colectiva.

Fuente: wikipedia

Las buenas ideas se convierten en grandes ideas. Pero ninguna idea nace siendo una gran idea. Sólo a través de la contribución generosa, la fe y el desafío, una idea logra alcanzar su máximo potencial. 

Y realmente, leer a Laura, y a continuación a Margaret Heffernan ha sido una especie de señal para mí. Laura preguntaba, como ejercicio, ¿Quién eres tú?¿ Qué sabes hacer? ¿qué te define? Y yo lo tenía claro, pero ahora puedo, incluso, ponerle nombre a todo lo que me he dicho sobre el concepto que encierra the STONE & the SOUP: mi creencia genuina en la validez del capital social. Mi fe en que las colaboraciones, los intercambios, la ayuda, todo en un ambiente en el que la confianza existe y las rivalidades y liderazgos pisoteadores se dejan de lado, puede conducir a un éxito mayor. 

De modo que una vez aceptado que no soy carne de garaje, pero aun así con muchas ganas de seguir trabajando y construyendo mi propia marca, os animo a que os toméis un café mientras escucháis la ponencia original  (está en inglés subtitulada en español). Quizá luego estéis más motivados, y os atreváis a dar el paso y buscar la forma de colaborar…yo pongo el sitio y el café. Os espero.

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10 thoughts on “CUANDO DESCUBRÍ QUE NO NECESITO UN GARAJE

  1. Pienso igual que tu.Me encanta poder ayudar a la gente y leyendo como dices a Laura y alguna persona más.La motivación es grandiosa.Para mi lo difícil es el entorno y saber cómo gestionar ese entorno y convencerlos de las ideas.Con vuestro blog aprendemos mucho y nos motivamos más 🙂

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  2. Anda que no veo yo esas miradas de las que hablas…anda que no he escuchado yo eso de no compartir… pues su no hubiera compartido no tendría el nombre de mi empresa por ejemplo. Si no hubiera confiado ni en mi ni en las personas no llevaría viviendo de lo que me gusta un año…
    Este post y la ponencia lo único que hacen es creer que hay algo que funciona y hay que seguir en la misma línea…
    Mil gracias Paula!

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  3. Como siempre me ha encantado yo también he creido mucho en la gente y más en la que tiene ideas originales que otra gente diría raras y antoñitas la fantastica pero de esas personalidades nacen proyectos tan bonitos como este,gracias por enseñarnos.un beso

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  4. jajajaj.. ¡me siento muy identificada con todo lo que cuentas! esos momentos de subidón cuando lees o escuchas cosas motivadoras de gente que quizás no conocías pero que de repente se convierten en indispensables… ¡como me ha pasado con este blog, tu proyecto!
    totalmente de acuerdo en compartir, como más se avanza y se crece (y de manera más satisfactoria y feliz) es aportando tus conocimientos y recibiendo los que te puedan aportar los demás 🙂

    ¡te sigo de cerca!

    😀

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