APRENDIENDO A DELEGAR

Un jueves más, los habituales de the STONE & the SOUP llevan la voz cantante.  Esta vez tenemos que dar la bienvenida a Isabelle Auroux. Nuestra “relación” comenzó como un preludio de este proyecto de  the STONE & the SOUP , desayunando juntas. Y seguimos maquinando y buscando nuevas puertas y ventanas por las que seguir compartiendo cosas. Porque es muy sabia…y esa sabiduría quiere compartirla con el resto.

Hace un par de días, Marián nos contaba que delegar le iba a costar mucho, e Isabelle le da unas pautas que a todos nos servirán, para nuestros proyectos profesionales y para nuestra vida personal.

By Isabelle Auroux

Aunque no lo parezca, delegar va mucho más allá de pasar una tarea a otra persona.

La delegación nos toca a todos tanto en los negocios (como emprendedores, autónomos o trabajadores por cuenta ajena con personas a cargo), como en casa con nuestras familias.

Tras 12 años entrenando las habilidades de líderes y managers de todos los niveles en todo tipo de empresas, creo firmemente en la delegación como uno de los pilares esenciales del desempeño y en que se puede aprender. Como todo en la vida, hay que seguir varios pasos.

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Paso 1: Rompe tus pensamientos bloqueantes

¿Qué límites existen en tu mente a la hora de delegar? ¿Con qué tipo de mensajes y pensamientos limitantes has crecido como persona y manager?

Solo si nos hacemos libres de estos pensamientos, podremos realmente cambiar nuestra forma de actuar y entonces delegar.

Aquí podemos hacer la distinción entre:

#pensamientos bloqueantes conscientes:

“Si yo lo hago mejor, mejor lo hago yo”. Efectivamente es lógico que si sabemos hacerlo ya y además como pensamos que tiene que estar hecho, ¿para qué vamos a delegar tomando el riesgo de que no se realice así de bien?

Seguramente escucharemos ahí detrás esta vocecita que nos dice: “Si quieres algo bien hecho, ¡mejor hazlo tu mismo!” o incluso la otra más fuerte: “Si no puedes hacerlo tú ¡es que eres incompetente!”

#Pensamientos bloqueantes inconscientes:

Para una persona que ha montado su propia empresa, o cuando algo nace de una pasión, existe un apego emocional tan grande que sentimos como si le estuviéramos quitando una parte de nosotros mismos a la hora de pasar esta tarea a otra persona. Aquí el vínculo va mucho más allá, ya que se trata de luchar contra nuestra actitud de protección casi hacia nuestro “bebé” y al igual que una madre con su hij@, se están jugando muchas más cosas.

El placer (sí, habéis leído bien) de hacer algo porque nos da energía ya que sabemos que lo hacemos bien, puede ser otro limite a la hora de delegar. Si me piden hacer algo que me gusta, voy a tender a querer acometerlo en vez de delegar, aunque esté hasta arriba de trabajo y pueda poner en riesgo la calidad de mi trabajo.

Paso 2: Decide lo que quieres delegar

Si no tengo claro qué es lo más importante para mi o mi empresa no podré delegar, porque realmente no todo se puede delegar: las ideas, la estrategia, la personalidad propia, la visión y  la misión de una empresa…Los objetivos finales a alcanzar no se delegan.

¡Se delega una tarea no una responsabilidad!

La visión te la quedas tú, pero el hacer el camino se lo puedes entregar a otros. Pregúntate.

Y recuerda siempre: ¿por qué estoy delegando?, ¿para qué quiero delegar?, ¿qué inconvenientes tiene para mí ser mujer/hombre orquestra?

Paso 3: Delega poco a poco

El cambio se asienta con el paso insignificante. Avanza poco a poco para ti…y para la persona a la cuál delegas.

Dar el primer paso es lo más difícil. Decide tareas más simples y de menor importancia para ti…para ir cogiendo confianza.  Por esto es fundamental chequear la capacidad de la persona a quien delegas. Asegúrate de que tiene la formación mínima necesaria para hacer el trabajo que le solicitas.

Paso 4: Fija objetivos concretos

Establecer desde el principio qué es lo que queremos que haga la otra persona (según los estándares de la empresa y/o los nuestros propios) es básico para delegar. ¿Qué quiero?¿Para cuando lo quiero?. ¿Por qué es importante?. Si hay un punto sobre lo cuál debemos ser particularmente exigentes es sobre este.

Paso 5: Ten expectativa sobre el resultado no el camino

Pero ojo: delegar no es dar ordenes. Delegar es confiar y es justo en este punto que se juega todo. Si delego una tarea tengo que estar abierto a que la persona llegue de una forma diferente a la mía al objetivo fijado. Y no pasa nada, al contrario, seguramente será de valor añadido. ¿Quién dijo que su idea no podría ser mejor que la mía?

Dependiendo de la tarea delegada, es interesante no dar nuestra idea de como llegar, justo para fomentar la involucración y creatividad del otro.

Paso 6: Prepárate para ayudar

¡Delegar no es soltar un marrón!. Es estar al lado enseñándole para, llegado el momento, poder soltarle la mano al colaborador. Y por ello, es importante siempre ayudar.

Paso 7: Ármate de paciencia y mente abierta

Enseñar a un niño a andar implica permanecer meses detrás de el, ayudarle a levantarse cuando se cae, y mostrándole el camino. ¡Delegar es lo mismo! Paciencia, paciencia…se trata de una inversión que si bien hecha y con confianza, ¡dará muchos frutos!

Paso 8: Fija etapas de acompañamiento

Por lo expuesto en el punto anterior, es importante predeterminar etapas de seguimiento con la persona a la cuál delegas para asegúrate que todo avanza bien y poder contestar preguntas y ayudar.

Paso 9: Da reconocimiento

Reconocer el trabajo bien hecho es fundamental. Nadie se cansa de que hablen bien de sí mismo, o por lo menos de que reconozcan sus logros. Para delegar, es fundamental decir tanto lo que va bien como lo que se debe mejorar.

Paso 10: Confianza, confianza y confianza

Confía en ti para así confiar mejor en los demás. Relájate respecto al camino elegido para llegar a los objetivos fijados.

Toda la delegación o falta de delegación va siempre de la mano del tiempo. Tener más tiempo si delego, tener menos si delego porque tengo que formar a la otra persona, invertir o perder. ¡He aquí la pregunta!

Detrás de la delegación (o ausencia de la misma) se juegan muchas cosas: la autoestima y seguridad en un@ mism@, la confianza en los demás, la claridad a la hora de comunicar y fijar objetivos y sobre todo la gestión de su tiempo y sus prioridades.

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Reflexiona: ¿qué pasaría si esta(s) persona(s) lo hicieran mejor que tú?. ¿Si haces de ell@s personas preparadas para comerse el mundo, inspiradas por ti, habiendo contribuido con sus ideas a tu negocio? ¿No sería acaso una experiencia simplemente maravillosa?.

 

2 thoughts on “APRENDIENDO A DELEGAR

  1. Fantásticas reflexiones. Siempre he pensado que las personas que saben delegar son aquellas capaces de hacer crecer su negocio.
    Estoy muy atenta para cuando sea hora de dejar mi bebé al cuidado de personas con las que pueda generar confianza.

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  2. Estupendo trabajo, Es tan difícil y a la vez que fácil lo habéis explicado, es una tarea ardua, pero a la vez gratificante. Y cuando se consigue es cuando se crece como persona o haces crecer a las personas en quien delegas y a las empresas para las que trabajas. ¡¡¡¡Gracias!!!!!

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