DE SITUACIONES INESPERADAS

Hasta hace 1 año justo, mi vida diaria era fácil de predecir: me levantaba, vestía a los niños y me iba a trabajar a la empresa en la que estuve los últimos 4 años. Entre las 6 y las 7 de la tarde llegaba a casa. Y empezaba la juerga: baños, cenas, jugar, deberes si había, preparar la ropa del día siguiente, hacer listas interminables de cosas pendientes, dejar hecha la comida del cole del día , acostarlos. A las 10, si no había sorpresas, un ratito de tele y a dejarme morir en el sofá, o directamente a la cama. Y siempre con el run run en la cabeza de “no me da la vida”, “mamá, mañana hay excursión y no tengo la gorra roja”, ” ¿por qué nunca vienes a buscarnos”?…y so on. Sumado a todo esto el que durante la mitad del año pasado, el padre de las criaturas, parte esencial de este puzzle, sólo venía a casa 1 de cada 3 fines de semana.

Eso junto con domingos de ansia pura, de continuo Sunday Night Blues, hacían que mi tiempo estuviese absolutamente estructurado, repartido, arañado y percibido como malgastado.

Hace 1 año justo mi vida dió un vuelco y decidí tomar las riendas. Ser yo la que decidía, y plantearlo de otra forma.

Hace 1 año justo que no trabajo para otros. Que no hay domingos de pesadillas, agobios por no llegar a todo lo que quería. No había culpa por no ir al cole. Ni malestar por esa excursión a la que otros padres iban y yo no. Mucha más libertad.

Todo pintaba estupendo: por fin puedo organizarme mejor y buscar mi yo. Y ese yo, esa nueva forma de intentar las cosas, lo haría disfrutando más de todo. Y permitiendo que disfrutasen más de mi mejor yo. Haría algo que me gustase, con lo que estaría mucho más feliz, y podría compaginarlo con mi vida familiar sin tantas cortapisas.

Me río de Janeiro……

Todo empezó con caras de sorpresa: “¡¿En serio que no tienes trabajo?!, entonces, ¿Somos pobres?” Explicación, y todo resuelto. Ánimos calmados. Vieron la parte positiva (mamá puede estar más con nosotros, y está mucho más contenta. Ahora todo es más relajado) hasta que llegó ella, la SITUACIÓN INESPERADA I.

Estábamos los 5 cenando, y mi marido y yo comentamos que al día siguiente hay que llevar a uno de ellos a una cita médica (sin importancia). Marido que dice “yo puedo salir antes sin problemas y los acerco, y así tú vas a ese taller que te interesa y en el que has quedado para explicar tu proyecto”. Respuesta inmediata casi de hijo mayor (casi 11 años): “Yo no me quiero meter, pero si mamá total no hace nada, y lo que hace papá es súper importante, sería mejor que nos llevase mamá”. Estupor por mi parte, cabreo e indignación por parte de su padre. Explicación ulterior.

Vale, parece resuelto.

SITUACIÓN INESPERADA II: “Mamá, hoy en el colegio hemos hablado de las ONG. Yo he explicado que llevas 1 mes yendo a diario a la ONG XXX para no aburrirte, porque te cansas de no hacer nada en casa” (aclaro que yo iba voluntariamente, sí, y ayudaba a organizar un evento de más de mil personas con fecha cerrada)

Ante mi cara descompuesta, corrige y añade rápidamente “Bueno, nada no, quiero decir que haces muchas cosas de la casa, pero eso no es trabajar. Ah, y lo de la web, pero eso es para divertirte”

Mmmm. A ver si me aclaro: de alguna manera, mis hijos perciben que quien no trabaja fuera de casa, no trabaja realmente. Y ese “quien” soy yo. Da igual que ahora pueda dedicarles más tiempo, que disfrutemos más y que estemos todos más relajados.  Da igual que cuando llegan a casa la cena esté hecha, la comida en la mesa, las camas recogidas…no me preguntan como antes qué tal me ha ido el día, porque dan por supuesto que “pues como todos los días, ya sabemos que has hecho todo eso en casa”. (y esto es una respuesta real).

Y así, en menos de 1 año, los 15 anteriores se borraron de un plumazo. Todos mis aparentes “méritos” adquiridos, a la basura. Todo lo que yo había hecho con anterioridad, sacrificios, esfuerzos, dividirme y casi clonarme, por el desagüe. Dan ganas de llorar, ¿eh? Y no penséis que mis hijos son unos consentidos maleducados, al menos no lo eran…Además su padre, parte fundamental del equipazo que somos, es mi mayor apoyo en todo, tema laboral incluido.

Así que, hundida en la miseria, pensando qué tipo de personas estoy educando, que el ejemplo que mi día a día ofrece es negativo, pobre e insuficiente, qué menosprecio tan enorme a la labor no visible de alguien, a un trabajo diario en casa y fuera, decidí darle la vuelta a la tortilla y verlo con cierto optimismo. Deduje que, si mis hijos tienen esa percepción, es porque valoran que una madre trabaje fuera de casa. Que mis años de culpa fueron sólo míos, y que yo solita me los tenía que comer con patatas.

Hasta aquí bien, cierto aprendizaje para ello que veo como algo bueno: son conscientes de que hay que esforzarse y sacrificar cosas para estar juntos y bien.

Y entonces empezaron a repetirse las preguntas de “¿Pero no vas a ir nunca más a una oficina? ¿Vas a estar en casa con el ordenador? Pues yo también quiero, ¿has estado jugando al Clash Royal?

Así que ahora me encuentro en la SITUACIÓN INESPERADA III: hay algo que no hago bien o, mejor dicho, que hago realmente mal, cuando no sé transmitir el valor de mi día a día.

Quizá sea que yo misma no lo valoro. Quizá sea yo la fuente de ese aparente menosprecio.

Esta mañana me hablaban de un fenómeno femenino frecuente: igual que nos flagelamos cuando algo nos sale mal, recriminándonos hasta la saciedad ese error, fallo o falta de acierto, tampoco sabemos aceptar lo que es un éxito. Cuando algo nos sale bien, que es mucho más a menudo de lo que solemos pensar, no damos valor a ese hecho, y nos escudamos muchas veces en “tenía el apoyo de fulanito”, “gracias a las enseñanzas de menganita”, “es algo fácil para mí”….

Así que efectivamente, tengo que cambiar el chip. Porque no hay mayor menosprecio que no dar aprecio, dice el dicho, y si ese aprecio no empieza por nosotros mismos, apaga y vámonos.

Así que sí, yo hago muchas cosas a diario: me encargo de la casa, de la compra, de llevar y recoger a los niños. Estoy dándolo todo por alcanzar mi sueño y poder desarrollar un proyecto que se convierta en una profesión, sentada ante un ordenador, sí, o ante un café. O en una reunión. O ….Pero hago muchas cosas. Termino muy cansada. Y feliz. Y eso vale mucho.

Hace 1 año justo yo vivía diferente. Y espero que de aquí a 1 año más, haya conseguido transmitirles que trabajar es trabajar, con o sin remuneración, dentro o fuera de casa. Y que lo respeten.

Siento la reflexión tan personal, pero es que necesitaba desahogo. Ya sabéis que soy nueva en estas lides…y quizá a algunos de los que leéis esto os pase también, o no….Me encantaría oíros.

Gracias por compartir este café (íntimo) conmigo.

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29 thoughts on “DE SITUACIONES INESPERADAS

  1. ¡¡Que reflexión tan necesaria, amiga!!
    Le pega muy bien a ojos que no ven….

    En mi caso sin embargo mi hija tiene más visibilizar mi trabajo que el de su padre. El horario de papá coincide con el del cole, así que excepto porque yo la llevo, papá trabaja “al mismo tiempo” que ella. Sin embargo mamá SIEMPRE está trabajando o trabaja mucho.
    Mi jornada se desarrolla por las mañanas cuando ella se va. Las tardes las balanceamos en equipo pero cuando estoy con ella determiné estar CON ella y no compartirla con el móvil y aún así cuando la acuesto esos días y la digo que mamá se va a trabajar un poco más (el consabido turno de noche de los autónomos) su frase es siempre “jo mamá es que siempre estas trabajando…”
    Que mi jornada incluya fines de semana no ayuda a hacerla entender que papá y yo misma trabajamos “mucho”.
    Poco a poco (que por algo tiene 4 años) se explica las diferencias entre mamá es la jefa, curranta, CM…. y papá tiene el trabajo organizado por otros jefes, el de mamá adora su trabajo porque es algo que la completa, y sobre todo lo de cuando estoy aquí estoy al 100% disfrutando contigo y cuando no te echo de menos pero luego nos tenemos que contar lo bien que nos lo hemos pasado cada una haciendo otras cosas.
    La culpa ya sabes….a tirarla por la ventana 😉 porque lo que haces lo disfrutas y tiene que ser un gran ejemplo para ellos.

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  2. Perdona, pero me has leído la mente? ja ja ja como me he identificado con todo lo que has escrito, absolutamente con todo…y tu lo sabes por todo lo que he tenido que pasar para llegar a este punto…
    Y si…esas carreras saltándome semáforos para llegar en hora a la guarde a por la niña…carreras al hospital para no faltar mucho en el trabajo, malas noticias en ecografías que te derrumban y en vez de irte a casa te vas como una gili al trabajo y tu jefe te dice “anda tómate un vaso de agua, te tranquilizas y trabajas” aaayyyy, cuanto estres…cuanta rabia acumulada, niños que nacen pequeños por culpa de todo eso…
    Y ahora…ahora la felicidad de ser tu propia jefa, trabajando el doble o triple, pero más feliz…y si…la niña aún no termina de entender lo que hace su madre…es que como mama está todo el día en casa…

    Como siempre me ha encantado leerte! eres pura inspiración!

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    1. Jo, Gloria, qué gusto leer tus comentarios. ¿sabes lo que pasa? Que cuando no hay un algo tangible, como aquí, como respuesta que se pueda medir, todavía es más complicado. pero me sirves de inspiración. Besos

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  3. Buenas Paula…
    Me estabas leyendo el pensamiento, llevo un mes llorando por las esquinas por no saber lo que hago bien. Haga lo que haga, no les parece bien a mi prole. Y la culpa…de MUA, y nada más que de MUA!! Porque a lo largo de mi vida de tacones y traje de chaqueta, transmitía que eso era lo que las mujeres teníamos que hacer; mis hijas crecieron en ese registro. Y ahora que he dado un giro de 180º, a ver cómo les eplico que todo lo que les había enseñado no vale (bueno, vale pero para aprender de los errrores…)…puffff, me está costando Dios y ayuda.
    Gracias por compartir. Un besito, Beatriz

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    1. Animo Beatriz! Vas por buen camino, el de realizarte 🙂
      Los niños suelen querer lo que no tienen. Mi hijo mayor me pregunto hace años porque no le decia a mi jefe que me dejara trabajar mas para que el pudiera ir mas amenudo a la guarderia (y yo que tengo un trabajo a tiempo parcial poco interesante para ver a mis hijos…). Los amigos de mis hijos hacian la reflexion contraria a sus madres que si les dejaban en la guarderia del cole. Lo de los demas les parece mejor.
      Si consigues valorarte, podras hacer valorar lo que haces. Eres la mejor 😉
      Ojala el año que viene pueda estar yo donde tu estas 🙂

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    2. Yo empiezo a pensar que los hijos son tricolores. Antes se quejaban de que no estaba. Ahora de que estoy demasiado. Pero todavía más si en algún momento digo que no puedo porque estoy ocupada….Creo que debemos ser coherentes y continuar creyendo. Besos!!!

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  4. Muy buen, post, amiga. Y muy buena reflexión.
    Ahora toca dar valor a todo eso que haces. Imagina que tuvieras que pagar a alguien para que te lo hiciera. ¿Qué? Ahora sí que te das cuenta de lo que vale, ¿verdad?
    La idea es tuya, imagínate qué buenas ideas tienes, todo lo que vales, todo lo que tienes que transmitirle a esos hijos estupendos que tienes.
    😉
    ¡Mucho ánimo y a seguir!

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    1. Ups, mejor aqui que se pueden ver los capitulitos de 4 minutos gratis
      Este habla de trabajar en su sueño :
      http://www.smckids.com/episodes/?vidlink=10
      Para los niños que sepan ingles bien, no se si lo hay en otros idiomas.
      En los paises anglosajones hay niños que son jefes de empresas de ideas suyas. Asi que esta serie tiene su publico.
      Por si os sirve para explicar que vuestra pasion es vuestro trabajo y vivis o pensais vivir de ello.
      En vez de café, una infusion de “nuit calme”.
      Buenas noches!

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  5. Qué realidad, y cada vez más común. A mí me sucede muy parecido. Ahora mismo estando de baja del “trabajo fijo” tengo que escuchar a diario lo bien que debo estar en casa sin hacer nada. Y no sé qué piensan los demás que hago, pero como tú cuentas, la casa, las comidas, la compra, la web, la peque todo el día conmigo, etc., creo que para los demás no significa trabajo… Además de las sesiones que mantengo por las mañanas… Es tan complicado. Muy necesario este café de hoy! Muak

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      1. Creo que esa es la clave, creernos nosotros mismos nuestro proyecto. Yo estoy empezando el mío y me resulta muy duro tener que explicar a la gente que aunque no gane dinero (de momento, eso espero) estoy trabajando igual. Sacar adelante un proyecto implica muchas cosas, muchas tareas, reuniones, lecturas, de mimar las redes sociales…y no, eso no implica perder el tiempo ni estar cotilleando el en Facebook.
        La verdad es que te he leído y me ha encantado porque has sabido transmitir un sentimiento que resulta complejo de explicar. Pero lo importante es que logremos, ahora o más adelante, saber transmitir a la sociedad que hay muchas formas de trabajar, que hay muchas opciones de organizar una casa, una familia, y que cada uno lo hacemos lo mejor que sabemos.
        Gracias por tu post, de verdad. Te sigo desde ya mismo 🙂
        Un abrazo

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  6. Desagradecidos😉!!!Es broma.Creo que no valoran el trabajo de casa.Es la sociedad el trabajo en casa sigue sin estar valorado lo cual es una pena.Yo en mi casa es al contrario al que preguntan que si no trabaja más es a mi marido y a mi que si nunca tengo vacaciones….En fin algún dia verán tu trabajo y lo que te esfuerzas por llegar a todo. Y sacar tu proyecto adelante.Un beszo.

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  7. Tú y yo hemos empezado nuestra andadura, libre de jefes, en tiempos muy parejos. Y, como tú, yo también formo parte de una familia numerosa, nada más y nada menos que 4 hijos.
    Mis hijos han decidido que “mamá ya no trabaja”, “se dedica a dibujar ropa y a coserla, porque es como se divierte; pero papá tiene un trabajo de verdad”
    Por supuesto, todo ello además de: compra, médicos, gestiones familiares (que son muchas más de las que ellos se imaginan), casa, actividades, cumpleaños, amigos invitados, “ayudar” con deberes y trabajos,…

    El resultado: duele y escuece. Pero merece la pena!

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  8. Joo Paula!! Esta mañana cuando lo leí me encantó, además sobre este mismo tema hablábamos varias madres en el parque que “sólo” trabajan en casa y como la sociedad les dice en muchos casos: “tampoco tienes mucho que hacer”

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    1. Siii, estar en casa es poco agradecido, sin fines de semana, vacaciones ni sueldo. Para mi, cuando se puede, trabajar a tiempo parcial es muchisimo mas facil de llevar.
      Pedestal a las madres / padres de tiempo completo y con la cabeza muy alta que es super duro!
      Las autonomas que concilian sois mi sueño 🙂

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  9. Como me siento de identificada contigo !!!!,te entiendo y lo vivo como mío cada palabra que dices, yo estoy todo el día ” vendiéndome” ante mis hijas y su opinión sobre las madres que trabajamos desde casa solo por estar más con ellos está cambiando a mejor y empiezan a ser conscientes de lo mucho que hago al día, animo acabarán valorándolo y mucho ! Bss

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  10. Paula, me has enganchado desde la primera hasta la última palabra. Pero me encanta.
    Nos empeñamos en menospreciar nuestros logros cuando son lo más!!!! Adelante, si te sirve para algo, YO QUIERO SER COMO TÚ, quiero ir a las excursiones de mis hijos, llegar al cole a recogerlos, llevarlos y dejarlos con un beso… quiero vivir mi vida y no la que (yo)me he impuesto.
    Soy cobarde, sólo querría ser tan fuerte como tú y ser feliz.

    Besos

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