DESAYUNANDO CON CENAS ADIVINA

Si hablamos de proyectos que inspiran, algunos son especiales para mí, porque los he vivido casi desde su nacimiento.

Hace casi dos años que fui a mi primera cena de Cenas Adivina. Me vi en el portal de mi casa, a las 9 de la noche, y pensé en lo que iba a hacer: me voy a una casa, de alguien a quien no conozco, con 10 personas, a cenar y….. Y estuve tentada de darme la vuelta y subir de nuevo. Gracias a que no lo hice, a que me atreví, descubrí a Silvia y todo lo que ella propone y dispone en su casa y en sus cenas.

Explicar qué es una Cena Adivina es complicado, porque lo importante no es la cena, ni la compañía, ni siquiera el experto. Lo que se te queda de la cena, por lo que repites, es por ese poso de buenrrolismo, de emociones y sensaciones con las que te vas. Conoces a gente, compartes cosas con ellos, y encima cenas divinamente…¿qué más quieres?

Pues yo lo que quiero es que sea Silvia la que os cuente quién es y por qué nace un proyecto como este. Hace unos días nos tomamos un riquísimo desayuno juntas y estuvimos hablando de ella y de su proyecto.

Cuando nació el proyecto, compatibilizaba su carrera profesional por cuenta ajena, en una empresa en la que llevaba más de 15 años, con lo que ella consideraba “su hobby”, pero llegó un momento en el que las cenas y todo lo que las rodeaba, tuvieron un peso mayor. Ella dice que “la salvaron”.

Las cenas me han salvado de una depresión profesional. Llevaba muchos años en la misma empresa, sentía que estaba infravalorada, y me hizo querer algo más. Ahora, con perspectiva y cierta distancia, me puedo permitir ver las cosas de otra manera, más fría y realista, y me hace preguntarme cosas como ¿Qué ha pasado? ¿Me infravaloraban ellos o me etiqueté yo? La realidad es que estaba atascada y ya no avanzaba. Echar la culpa a la empresa no me parece justo, porque realmente yo no hice nada por cambiar la situación llegado un punto. Yo podía haber hecho algo.

De hecho, cuando ya sabía que me iba, fui a despedirme de todos, y ya no tenía miedo. Me mostraba tal y como soy. Y me di cuenta de que si eso lo hubiese hecho antes, seguramente habría sido diferente. Podría haber reconducido más mi vida profesional allí. Porque hubo quien me dijo que, tras tantos años allí, era ese momento en el que me veía tal y como era.

Esto que cuenta Silvia es algo muy real: el peso de la opinión que creemos que tienen los demás. Cuando tú misma no te crees o no te das cuenta de quién eres.

¿Cuál ha sido el punto de inflexión? ¿Cómo das el paso de dejar tu trabajo y decir “pues lo intento”?

Analizando lo que ha ocurrido a lo largo de este tiempo, me decían: “2 años haciendo cenas. ¿Por qué no lo vas a intentar? Está claro que hay habilidades que tienes y que has demostrado en estas cenas, habilidades que son competencias profesionales en realidad: conectar a la gente, saber gestionar grupos grandes, crear relaciones y un espacio para aprender. Son habilidades demostradas que, en un futuro, se pueden presentar como competencia profesionales.” Así que te vas con otra seguridad, ya no es tirarte sin paracaídas. Eso quiere decir que mi hobby se ha convertido en una profesión en la que he demostrado mis capacidades.

La gente en las cenas me animaba mucho. Recuerdo una cena en la que conté mi situación, una en la que hablábamos de ser jefes, y tras explicar mis dudas y problemas, me sorprendí viéndome con los ojos de otras personas. Conté que no me había sentido respaldada profesionalmente, y comenzaron a contarme qué veían ellos, poniendo nombre a las cosas que yo hacía.

Entre unos y otros, invitados y  mi marido, me animaron y dijeron en alto aquello que no me atrevía a decir.

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¿Cómo surge la primera cena? Porque no creo que un día te levantes y ya.

Este proyecto me ha devuelto la confianza. Siempre me había sentido una persona sin habilidades concretas. Recuerdo que en mi grupo de amigas de toda la vida una hacía ballet, la otra tocaba el violín y una tercera era un hacha del tenis. Yo era “la simpática”, la que hacía sentir a la gente a gusto. Y cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, lo único que tenía claro es que quería ser madre.

Durante 7 años me he concentrado mucho en ser feliz en lo personal. El trabajo era solo un complemento que me ayudaba a disfrutar de la familia. Por mi forma de ser, me he implicado siempre mucho personalmente en los proyectos en  los que he participado, y en el trabajo no iba a ser de otra manera. Parecía que la empresa era mía, parecía que iba a heredar. Pero llegó un momento en el que ya había perdido la ilusión.

Por eso, tras años focalizada en la parte personal, un día empecé a proponer temas diferentes a mi grupo de amigos. Quería aprender más, saber más, no terminar siempre con la manida situación que suele darse en grupos que se conocen de siempre en la que recordamos situaciones pasadas. O hablando de los hijos. Y empecé a organizar las cenas. Momentos en los que distintas personas participábamos de conversaciones sobre temas distintos, contrastando opiniones, aprendiendo mucho y conociendo gente. Empezó la ilusión.

La ilusión, la verdadera ganadora.

La situación en el trabajo estaba “tocada”, porque como te decía, ya no tenía ese empujón de ilusión, pero llegaron las cenas y la ilusión volvió a entrar en mi persona. Poco a poco, y paso a paso, fue ganado peso la ilusión que sentía al organizar las cenas. Y pensé “va a ser que mi habilidad es esta: poner a la gente en contacto y ofrecer un sitio en el que aprender. Me ha costado 35 años darme cuenta, pero aquí estamos”

La ilusión ha sido la clave de que esto haya funcionado.

¿Qué piensas de la gente que va a tus cenas?

Subir al 7º es complicado. Yo agradezco mucho a la gente cuando sube, porque la primera vez es difícil. (yo doy fe de esto) No hay escapatoria: si no te gusta, no puedes retirarte disimuladamente. Gente como Isabelle me ha enseñado a dar gracias, a reconocer mis propios méritos en lugar de estar siempre quitándome importancia. Yo he descubierto que una de mis habilidades es hacer sentir a la gente a gusto.

Me esfuerzo en que todo el mundo participe. El experto es importante pero creo que al final es un pretexto. Hay que centrarlo, pero procuro que todo el mundo entienda que es una conversación. No hay una ponencia: el experto no prepara una exposición, habla de lo que mejor se le da y cuenta su experiencia. El experto es uno que también aprende, porque te plantean preguntas en un foro pequeño que a veces nunca te han planteado y te hacen reflexionar. Así que siempre digo que el experto va a salir reforzado. Y aunque hay muchos tipos de expertos, aquel que domina el tema de dar charlas, o el que es su primera vez, aprende siempre.

Eres casi psicóloga…

He desarrollado una especie de psicología: sé captar quién quiere participar, pero también, y muy importante, a quienes no quieren hablar. Y hay que respetarlos. Puede que venga gente que ves que no le gusta mostrarse ante grupos grandes, pero aprovecho algún momento más distendido, en el que pueda acercarme a esa persona y unirla a algún grupo más pequeño en el que se atreva a compartir sus inquietudes.

Si lo medito un poco, en realidad esto es algo que he hecho desde siempre. Hacía las fiestas de la familia, acompañaba a mi madre a los eventos familiares más lejanos para que no se sintiese sola, me sentaban en las bodas en las mesas más extrañas…Y siempre lo he disfrutado.

¿Qué crees que es lo que más gusta de las cenas ?

Tú vienes de invitado y no esperas que puedas ayudar a alguien. Pero eso pasa. Y cuando salen temas personales, a veces es muy positivo el que hayas formado parte activamente de ella.

Sentir que tú has ayudado a alguien te da mucha satisfacción, porque esa cena, no habría sido lo mismo sin ti.

Y ahora las cenas fuera de Madrid.

Sí, empezaron casi por casualidad, pero están funcionando genial. Y yo estoy muy agradecida por ello: por la generosidad de la gente, por su respuesta.

Yo creo que a esas cenas se va a conocer al experto, pero también a Silvia. Ella ya se ha convertido en una “sensación”, porque todo aquel que ha ido a una de sus cenas ha intentado transmitir no lo que se habló, si no su experiencia, un cúmulo de sensaciones que es lo que “los nuevos” quieren vivir.

Todo esto empezó por medio de las RRSS, ¿qué piensas de ellas?

Yo a las RRSS sólo les puedo estar agradecida. Me han ayudado a encontrarme, a descubrirme, y además me han puesto en contacto con gente sin la que este proyecto de las cenas no podría funcionar, como Tamara. A la que adoro como persona pero que, además, es una gran profesional. Además de las empresas que participan en las cenas actualmente y que son clave.

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Por eso, este año repetiremos la fiesta de presentación del calendario. Porque creo que tengo que agradecer a todas las personas que me acompañan en las cenas, expertos, fotógrafos, invitados, todo lo que aportan a ellas y decir en voz alta que, sin ellos, esto no saldría adelante.

Así que ya veis, de unas cenas en su casa hace relativamente poco, a ser parte de muchas cosas y experiencias. Ha estado en Bloggever como moderadora, en La Party de las Malasmadres como ponente y acaba de dar una charla en 3M contando su experiencia…..Ella, la que no tenía habilidades.

Y ahora, ¿qué me decís? ¿Os parece una #historiaqueinspira o no?

Todas las imágenes están tomadas de la cuenta de @cenasadivina

5 thoughts on “DESAYUNANDO CON CENAS ADIVINA

  1. Es una historia TREMENDAMENTE INSPIRADORA!!! Creo que es un ejemplo de que en esta vida es superimportante estar atentos a lo que la vida nos puede ofrecer. A Silvia, por lo que he ido viendo y escuchando en diferentes entrevistas, esto le ha llegado porque estuvo atenta a lo que la vida le iba diciendo… la vida, sus amigos, los que iban a sus cenas… Y supo aprovechar esa oportunidad…

    Como ya le dije a ella, me parece importante el mensaje que da de que no siempre hay que “escapar”, y muchas veces (no siempre, claro!) se pueden cambiar las cosas en nuestro puesto de trabajo. Pero en este caso, creo que era necesario que Silvia llegase a esa situación para descubrir lo que verdaderamente le llena y le hace feliz.

    ENHORABUENA!! Porque eres un ejemplo para muchas. Y sin dudas, eres una anfitriona estupenda. Ya con ganas de ir a la próxima cena!!

    Besos,
    Regina

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  2. Me siento muy identificada con Silvia cuando dice que, en su trabajo anterior, no se mostraba tal y como es. Mi experiencia es parecida.
    Una vez más una historia personal nos demuestra que si tienes la suerte de reconducir tu vida profesional y hacerla más coherente contigo, y con lo que buscas, las posibilidades de éxito son enormes. De hecho, creo que el éxito ya lo consigues desde el momento en que te das esa oportunidad.
    Pero lo que más me ha gustado de vuestro desayuno es la parte en la que Silvia nos habla de esas habilidades que, como ella dice, “son competencias profesionales en realidad” y es que no puedo estar más de acuerdo. A veces nos empeñamos en definir proyectos e, incluso, nos asustamos y decidimos no intentarlo, porque nos centramos en lo técnico, en vez de tratar de humanizarlo.
    Encuentros como Cenas Adivina hacen que eche mucho de menos Madrid ¿para cuándo una en Sevilla? Estoy convencida de que ese día estaré como Paula, pensando ¿me doy la vuelta? pero me repetiré algo que me digo una y otra vez en situaciones parecidas ¡sabes que no te vas a arrepentir!
    Besos
    Amaya

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  3. Justo me puse en contacto con ella la semana pasada porque estaba interesada en el brunch,pero no podía por trabajo,siempre me han hsblado muy bien de ella y de sus cenas y me parece súper interesante,un besazo a las dos

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  4. Me encanta el proyecto. Seguro que tiene sus luces y sus sombras pero me parece un trabajo muy gratificante. Algún día me gustaría participar en una cena, que sigo a Silvia y se me ponen los dientes largos. Encima con la comida de Tamara, que tiene una pinta…
    ¡Enhorabuena!

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