180º O CÓMO ENCONTRAR TU “YO”: BEA GARAIZABAL

Hace demasiados meses

que mis things to do

no provocan mis

ganas de escribir.

No es que ya no me intereses

pero el tiempo de escribir y contestar,

es la hora de dormir.

Duele verme removiendo

la cajita de desastre que la soltería

tras de sí dejó.

Mal y tarde estoy cumpliendo

la palabra que te dí cuando juré

escribirte una canción…

perdón, un email…

 

Bea Garaizábal.

 

 

Queridísima Paula:

Y así empezaba el e-mail que me escribió Bea. Como buena malamadre, escrito a ratos que han supuesto 2 años de vida, pero por el que ha valido la pena esperar, por lo maravilloso que es y por lo lleno de aventuras que está. 

Bea y yo nos conocemos casi de toda la vida. Además de muchas aventuras de verano, coincidimos en la facultad hace lustros años. Y es que la vida da muchas vueltas….

Siempre he envidiado a las personas que tienen una vocación, pero Bea me anima con su historia porque, además de admirarla, me lanza un capote de esperanza porque me deja entrever que esa vocación no siempre está ahí, a la vista. A veces deben ocurrir cosas para que podamos verla claramente. Y, después por supuesto, debemos trabajar para alcanzar lo que buscamos. Mucho. Como Bea.

NOMBRE: Beatriz Garaizábal

ZONA GEOGRÁFICA: global

SECTOR: restauración

Y un día de 2017 recibí la primera versión del email…

Queridísima Paula:

Por fin te envío mi historieta. Seguro que ya no te vale para nada, pero por el gran cariño que te tengo, me da paz mental enviártela, aunque sea tarde, para que sepas que mi intención siempre fue cumplir mi palabra. Y contártelo todo, todito, de los acontecimientos que cambiaron mi vida. Para siempre. Y hete aquí el ingenioso destino, que por haber esperado tanto, (P E R D O N), la historia tiene ahora un giro muy interesante, que estoy segura, te va a gustar.

Al lío. Año 2012. Yo era una feliz esposa en paro viviendo en una provincia sin futuro laboral. Dos hijas había parido, que me hacían inmensamente feliz. Pero cuando llegaba cada cumpleaños… ay… me entraba una angustia vital por dentro que me llevaba a valorar los logros del año… y el contador estaba a cero año tras año, pese a haber tenido hijos (que SIEMPRE quise tener). Oía la expresión de “estar completa” y claramente no me identificaba ni de lejos… ¡y no sabes lo que me mortificaba!

Desde que era una niña, siempre me ha rechiflado cocinar. Y comer. Y es en esta etapa post-madre donde me surge una oportunidad para acudir a una clase de cocina de una revista que leía desde hace lustros. ¿Por qué no? Allá que fuí. Dos tardes. Me cambiaron la vida.

Esto se pone interesante…

Llegué a la clase con las niñas colocadas por ahí, marido ausente por vez número 453, y el sentarme, y empezar la profesora a hablar, viví un auténtico flechazo laboral. No daba crédito a que pudiese existir un trabajo así. Amable, relajante, enriquecedor… Terminó la clase conmigo ensimismada, y me fui sin decir ni palabra. Me senté a esperar el tren que me llevaba de vuelta a mi casa, donde nunca pasaba nada, y algo dentro de mí se puso a escribirle un email a la profesora tan conocida a la que seguía desde hace años. Le solté todo lo que tenía dentro. Y sin darme cuenta, acababa de decidir que estudiaría Cocina a nivel profesional para tener algo que ofrecerle. Tendría que esperarme un par de años, eso sí. Y así se lo pedí.

beasese

No sólo leyó el e-mail, sino que me contestó esa misma tarde. Encantadora y muy receptiva. Al día siguiente, segundo día de clase, ya nos quedamos a charlar después de la clase. Me quedé con su contacto. Busqué una digna Escuela de Hostelería, me apunté. Y durante dos años estudié todos los días mientras mis hijas iban al colegio. Las dejaba a las 9, me iba a clase, y salía a las 5, y las recogía. Exámenes, clases, durísimas jornadas fregando cocinas que prefiero no recordar, pelando ajos y cebollas que me acabaron quemando la piel…. Terminé cocina. ¿Y sabes qué Paula? Mi “musa” (yo la llamo ángel de la guarda) me estaba esperando. Y me dio un trabajo sin pestañear.

Empecé dando una sola clase. Acojonada. Pero resulta, que no se me daba nada mal.

bea2Después de dos años, en la Escuela de Cocina donde trabajo, me siento absolutamente imprescindible (aunque no lo sea, ¡obvio!). Hago todos los reportajes que salen en la revista, escribo también los contenidos mensuales, he entrevistado a cocineros, hoteleros… Sesiones de fotos, montajes en tiendas de moda o casas de famosos para montar un reportaje de cocina. Cada vez que entra un tema nuevo a la Escuela, me lo asignan sin dudar. Estamos grabando cientos de vídeos de cocina, nace un proyecto audiovisual del que formo parte, estoy de Community Manager, nos invitan a eventos gastronómicos que a veces tengo que rechazar porque me coinciden… Sinceramente, una vida que he soñado, sin saber siquiera que la estaba soñando…

bea cocina

En medio, mira tú por dónde, he tenido otros dos hijos (con el mismo marido, ya tiene su mérito, piénsalo bien…). Las pobres criaturas, no me han impedido en absoluto el desempeño de mi trabajo. Y quiero aclarar, que carezco de interna, ni externa, ni mucho menos. Me organizo como buenamente puedo. Hoy, pienso lo de mañana. Mañana, lo de pasado. En eso hay que reconocerle a Escarlata O`Hara el mérito. Mañana será otro día… qué tía sabia.

Como ya os había dicho, este e-mail comenzó a viajar hace bastante….y llega el susto.

Pues aquí me hubiese quedado si te hubiera escrito cuando me lo pediste. Flores de colores. Entonces ahora viene el plus que NADIE, repito, NADIE más que tú, me va a entender mejor. (amiguita querida….no words)

Con cuatro hijos, y una vida PLENA, pero caótica (cosa que me pone, lo reconozco) llega marido ofreciéndome la oportunidad de nuestra vida familiar. Un puesto de tres años en el extranjero. ¿Cómo rechazarlo? Me quito el sombrero de mujer profesional y plena, y me pongo el de madre. Adelante. Toooooodo lo conseguido, al garete. O por lo menos, al limbo. Puedo ser buena o mala en al trabajo, pero desde luego te aseguro Paula, que me lo he currado como pocos.

Eso sí, he dejado mi semillita en el Escuela que tan feliz me hace. No va a ser tan fácil que se deshagan de mí. Aunque me vaya, no me pienso ir. Ahora me toca pensar cómo. Pero eso, será mañana. Hoy tengo que cambiar el último pañal, y pintarme un ojo, que tengo una cena con la Academia de Gastronomía….

Y ahí sigue, desde su nueva vida de guiri expatriada, pero de avión en avión, disfrutando de todas las facetas que la vida le ofrece. Porque si alguien encaja en la definición de la palabra disfrutona, es ella. 

Pd. Si quieres saber el resto de la historia, algo cuelgo en @beagaraizabal (y moriréis de la risa con sus consejos de recetas)

Y aprovecho para recordar una frase que escribió Noelia López-Cheda en su post el día que se pasó por aquí, que encaja a la perfección y me permite además recordarla con todo el cariño:

LA VIDA ESCOGE MUCHAS VECES SUS PROPIOS CAMINOS y aunque te gustaría controlar y planificar todo, hay ciertos golpes de humildad que te dan con los que aprendes que a pesar de todo debes confiar y seguir adelante porque las curvas en el camino no significa que no vayas a llegar a la meta.

Noelia López-Cheda

¿Qué te ha parecido? Yo creo que es fascinante. ¿Tú has encontrado tu vocación o todavía, como yo, está en busca y captura? Venga, sírvete ese café (a los de té les hacemos sitio también) y cuéntanos cosas…. Y , si te ha gustado, sería genial que lo compartieses . 

 

5 comentarios sobre “180º O CÓMO ENCONTRAR TU “YO”: BEA GARAIZABAL

    1. Me ha encantado y me he sentido totalmente identificada, te hago un resumen .. en un “ tiempo de expatriados “ me sobraba tiempo entre las 4 y las 7 am ( jeje) me hice un postgrado en enología y hace dos años que tengo un viñedo en Mendoza, Argentina , estoy empezando un proyecto de vino con mujeres , enología y nuevas varietales y .. tengo 60 tacos !! 😜

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  1. Qué gran historia. Ya estoy siguiéndola en IG.
    Claro que da esperanzas…
    Yo también estuve durante años envidiando a los que tenían su vocación… y al final apareció. Hay que escucharse uno mismo, mirar dentro, escuchar a los demás… ver que nos remueve por dentro y hacerle caso… con paciencia, sin prisas, a fuego lento. Y llega…

    Un besazo Paula. Te escribo pronto!!

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