TE PRESENTO A: SOY EMOWORKER

Momentos de tu vida en los que te empeñas en querer ser Superwoman. ¿Os suena? A mí mucho. De hecho, pensaba que era una etapa superada, pero resulta que estoy en pleno ejercicio de re-reconocerlo. No sé cómo creí que de pronto me había crecido unan capa otra vez…¡Mentira! Pero lo cierto es que no pasa nada por no volar. Al menos, por no volar literalmente. 

Todos buscamos nuestro equilibrio, y muchas veces lo encontramos cuando creemos que ya no hay nada que hacer. Cuando tiramos (o eso pensamos) la toalla, porque es a veces ese el momento en que tomamos distancia y “vemos” de verdad.  Todo este afán y agobio por hacer las cosas “ya”, “ahora”, “antes”, “inmediatamente” nos lleva muchas veces a no disfrutar de los pasos que vamos dando, a vivir centrados en la parte que no debemos y,con frecuencia, este mismo sentimiento de prisa y velocidad hace que perdamos trenes.

Si de vez en cuando nos parásemos a ver las cosas con un poco más de tranquilidad y cierto sosiego, el resultado sería infinitamente mejor.

De esto va el proyecto que se presenta hoy. De vivir. De disfrutar. De compaginar todas las facetas de nuestra vida de la mejor forma posible, de manera que todo forme parte de un mismo círculo de vivencias disfrutables.

ZONA GEOGRÁFICA: worldwide.

SECTOR: marketing

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE SOY EMOWORKER

¡Hola! Me llamo Amaya y soy emoworker.

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Supe que lo era el día que me paré, hice cuentas y vi que dedicaba poco más del 10% de mi tiempo diario a las cosas que de verdad importan. El otro 90% estaba dedicada a tareas de obligado cumplimiento y a perseguir las metas profesionales o empresariales de otros, a vivir por inercia. Pero… ¿qué estaba haciendo? Yo, una persona con muchas ilusiones, con muchas ganas de aportar valor, y una enamorada de mi profesión… ¿por qué no poner todos los sentidos en crear mi propio proyecto, darle forma, hacerlo mío y hacerlo, al mismo tiempo, compatible con mi estilo de vida, con mi gente?
Tardé tiempo en ser valiente y lanzarme (y con tiempo me refiero a años…) pero con la ayuda de otros emprendedores que habían pasado por lo mismo que yo, de un viaje revelador, y de mi círculo de confianza (sin ellos apoyando todo hubiera sido mucho más difícil) a finales de enero de este año decidí dar el salto. En febrero dejé un trabajo por cuenta ajena, cómodo y para mi ya poco motivador, y fui a por todas. A mediados de mayo la web de Soy Emoworker abría sus puertas con el objetivo de encontrarme con gente como yo, con la que compartir mi historia, aprender de la suya y a la que ofrecer toda mi experiencia a lo largo de años dedicada al marketing y a la fidelización de clientes. ¡Qué de
buenos profesionales, clientes y personas me estoy encontrando desde entonces, y cómo está mereciendo la pena!

¡Mi receta para la vida emprendedora es el slow marketing!

Uno de los retos de cualquier empresa es captar clientes pero si queremos que el proyecto dure, incluso que sea rentable, necesitamos enamorar a esos clientes y trabajar nuestra relación con ellos para que vuelvan. Y eso, al mismo tiempo, implica compromiso y mantener la llama viva. Si trasladamos esto a nuestros proyectos emprendedores eso, que parece tan obvio pero no siempre tenemos en cuenta, puede convertirse en nuestra diferencia.

Trabajando el marketing en nuestro negocio añadimos valor a cada uno de los pasos que vamos dando y yo lo que propongo a mis clientes, que son autónomos y emprendedores como yo, es que no nos quedemos ahí, que avancemos hacia un marketing más ético y más sostenible, que trabajemos el slow marketing como una estrategia nueva, como un complemento al marketing tradicional.

Como te decía, el día que descubrí que era emoworker (una palabra que me inventé y de la que te hablaré más adelante) supe que tenía que cambiar cosas, que tenía que buscar una solución y que ésta empezaba por escucharme a mí, saber qué es lo que quería, dónde estaba y hacia dónde iba. Siempre me había sentido atraída por el movimiento slow, el movimiento lento, y era el momento de vivirlo, de probar y de ver si todas esas teorías y propuestas de verdad funcionaban.

Pues sí, funcionan y te las recomiendo mucho porque a mí, y a mi proyecto, nos ayudaron a llegar donde estamos ahora:

⇒Aprendí a darle el tiempo justo a cada cosa, sobre todo, a aquellas que aportan mejores resultados.
⇒Comprobé que si primero nos paramos a pensar, a hacernos preguntas, y después actuamos teniendo el foco más claro, somos capaces de llegar más lejos.
⇒Ahora disfruto de cada paso que doy. No me preocupa llegar rápido a mi meta, sino ser capaz de no ir deprisa en las cosas importantes.
⇒He olvidado la competencia y la he cambiado por la cooperación porque sé que nos sienta mejor, a mi y a mi proyecto.
⇒Pienso las cosas en su conjunto, porque nada sucede de un modo aislado sino que influyen diferentes factores, entre ellos los pequeños detalles, a ellos les doy un apartado importante.
⇒Y, como no estamos solos, he elegido seguir un ritmo de vida sostenible, porque cualquier pequeño paso positivo que demos, puede ser algo contagioso y hacerse más grande. Solo tienes que pensar cuáles son los pasos que tú puedes dar y adaptarlos a tu día a día.

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Me habían funcionado, y me funcionan, en lo personal y en lo profesional, y aplicado al mundo emprendedor y a nuestros proyectos los resultados son sorprendentes. Pensamos que invertir en marketing es costoso pero las alternativas son infinitas. Lo que yo propongo a mis clientes, a través de las herramientas del Slow Atelier, es que empecemos por sacar el máximo partido a sus recursos propios, aquellos de los que ya disponen, sin hacer nuevas inversiones innecesarias, y a que nos enfoquemos más en lo que están preparados para hacer que en lo que ya están haciendo. Para ello nos paramos a analizar, a detectar lo importante para ser capaces de llegar a soluciones únicas y personalizadas.
Además, dentro de esa mentalidad cooperativa, de la que hablaba antes, el futuro de Soy Emoworker pasa necesariamente por la integración de colaboraciones de otros profesionales y de otros emprendedores, que nos permitan a todos descubrir nuevas ideas y mejorar cada día. En eso estoy centrada en este momento.

¿Y por qué soy emoworker?
Me inventé la palabra emoworker porque define perfectamente mi filosofía de vida, personal y profesional. Porque lo he probado y sé que otra forma de trabajar es posible, que da igual donde estemos, que seguir unas normas no implica hacerlo mejor, y como las emociones están por todas partes mejor sacar todo lo positivo de ellas. La vida no son solo las horas libres de obligaciones, la vida es cada segundo y es necesario, casi obligatorio, que sepamos disfrutarlos.

Esto es para mi ser emoworker, un estilo de vida personal y profesional equilibrado.

¿Café? Sí, por favor, con leche y sin azúcar. Y croissant para acompañarlo (que mi intolerancia a la lactosa hoy me lo permite). 😉

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