LO DE WILLY FOG ME VIENE DE FAMILIA

Siempre he sido un culo inquieto para algunas cosas. Sobre todo para el lugar donde vivir. Mientras vivía con mis padres, cambiamos de casa muchas veces. Aunque de ciudad solo una con ellos. Una vez terminé la carrera, viví en Inglaterra y después en Holanda.  A la vuelta en Valencia y ahora en Madrid. Hasta dentro de un mes, claro, porque ya sabéis que me voy a vivir a Italia.

Yo creo que es la genética: esto de ser gallega hace que el efecto Willy Fog sea acusado. Un ejemplo claro es mi abuelo: nació en Brooklyn, porque sus padres habían emigrado allí.

De las cuatro hermanas, solo una vive en Galicia. Es más, en cuanto yo me vaya, solo una vivirá en España. ¿Despegadas? Para nada. Estamos súper unidas. Y en cuanto tenemos un huequito todas volvemos al nido a pasar unos días juntas. Ya sabes, esto de los vínculos de sangre.

Hablando de genética, mi familia es una de esas llena de emprendedores. Con todo lo que ello implica: éxitos y fracasos. Y por eso de que las generaciones nos movemos un poco con efecto rebote hacia lo anterior, yo siempre había dicho que mi sueño era trabajar por cuenta ajena y nunca, pero nunca jamás, trabajar para mí misma. Lo que viene siendo escupir para arriba. Porque ahora mismo lo que quiero es poder decidir y elegir yo sola, y no veo mejor opción para ello que la de emprender.

Y llegado este punto de mi vida me enfrento a las dos cosas a la vez: intento emprender por mi cuenta, y si ya es complicado, me decido a hacerlo a la vez que nos vamos al extranjero. En parte me parece “el más difícil todavía”.  Pero a la vez…a la vez lo veo como una enorme y abierta posibilidad.

Ya no vivimos en la época de mi bisabuelo: volvió cuando se arruinó en el crack del 29, y durante todo el tiempo que estuvo en USA su familia no tuvo más noticia que alguna carta de vez en cuando. Ahora no es así, Internet nos da mil y una posibilidades y nos acerca a todo de una forma impensable hasta hace relativamente poco. Aunque estemos en otro país, estaremos cerca físicamente (2.5 horas de avión) y con internet y las llamadas pues casi igual.

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Y todas estas reflexiones me hacen preguntarme….¿uno nace o se hace? ¿Será que la genética familiar ha hecho acto de presencia?  Quizá simplemente las circunstancias te llevan por uno u otro camino…Sea lo que sea, vamos a disfrutarlo.

Y vosotros ¿qué pensáis? ¿Habéis trabajado por vuestra cuenta en el extranjero? ¿Algún consejo?